Lecturas Dominicales 2013




Debemos leer y estudiar la Biblia, simplemente porque es la Palabra de Dios.    Y en ella hay sabiduría.

Aquí tenemos nuestras lecturas bíblicas para todo el año que sean de mucha bendición.

  LA FE SALVÍFICA…Efe.2:8-9

 

¿Qué hechos, manifestaciones ..comprueban o no comprueban- la autenticidad de una fe salvífica?

En las Iglesias de hoy hay muchas  personas que tienen una fe que no salva. Santiago se refirió a esto como una “fe muerta” – que significa una profesión vacía (Santiago 2:172026). Pablo instó a la iglesia de Corinto que se examinaran para verificar si verdaderamente estaban en la fe (2 Corintios 13:5). Así como fue importante en los días de Pablo, es importante  hoy que las personas en nuestras iglesias examinen su fe y verifiquen si no están siendo engañados.

¿Pero, dónde empezamos? ¿Con qué criterio determinaremos la fe verdadera versus la fe muerta? ¿Cuáles son las marcas distintivas de una fe genuina y salvadora? Sorprendentemente, hay varios estándares o pruebas que no comprueban la autenticidad de la fe de un modo o del otro. Entonces antes de ver las pruebas que nos da la Palabra de  la fe genuina, veamos algunos de los exámenes populares que ni comprueban ni desaprueban la autenticidad de la fe de alguien.

Vamos a ver estas  siete “condiciones” –repito-que no comprueban ni desaprueban la autenticidad de una fe salvífica. Uno puede ser un cristiano y tener estas condiciones- o uno puede no ser cristiano y también tenerlas. Aunque no desaprueban o comprueban la fe salvífica  , es importante conocerlas y entenderlas..

 

Siete actuaciones que no corroboran ni desaprueban una fe genuina, fe salvífica:

 

Moralidad Visible
Hay algunas personas que parecen ser buena gente. Pueden ser religiosos, morales, honestos, y fieles en sus tratos con otros. Pueden parecer ser agradecidos, amorosos, cariñosos y compasivos hacia otras personas. Tienen virtudes visibles y moralidad externa. Los fariseos en los días de Jesús descansaban en su moralidad visible como su confianza… y  recordemos que algunas de las palabras más duras de Cristo fueron dirigidas a ellos por esta misma razón.

Muchos que poseen moralidad visible  no conocen nada del amor sincero de Dios. Las buenas obras que parecen practicar, no se derivan  de creerle a DIOS, o de servir al verdadero Dios y el vivir para Su gloria(Efe.2:10). Son acciones, obras en las que Dios no forma parte. Son honestos en sus tratos con otros pero no con Dios. No roban a otros – pero a Dios sí. Son agradecidos y leales con todos – menos con Dios. No hablan de otros con desdén ni reproche – pero sí de Dios. Tienen buenas relaciones con todos – pero no con Dios. Son como el joven rico quien dijo, “Todo esto lo he guardado desde mi juventud”. El enfoque de ellos está en su moralidad visible, pero “esa moralidad visible no necesariamente significa salvación”. Jesús le dijo a uno de los fariseos que tiene que nacer  de nuevo (Jn 3:5-7)- no vestirse de  una externa moralidad. La gente puede cambiar su vida y vivir una vida reformada, aparentemente buena… pero no por la regeneración que da el Espíritu Santo (En Tito 3:5 se hace la declaración: «No por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo») ..entonces este cambio de vida causado por el arrepentimiento propio de la persona, no es una señal de una fe salvadora..ya que puede ser el producto de su propio esfuerzo, y no un regalo de Cristo/Efe.2:8-9)

 

Participación religiosa
“Participación religiosa”.. no es necesariamente una prueba de una fe verdadera. De acuerdo con Pablo hay gente que posee una forma de piedad externa pero que han negado su poder. Tienen una forma de religión vacía. Jesús ilustra esto cuando contó la historia de las vírgenes en 
Mateo 25. Ellas esperaron y esperaron la llegada del novio, de Cristo. Y aunque esperaron todo ese tiempo, no pudieron entrar cuando él vino. Tenían todo bien menos aceite para sus lámparas. No tenían lo más necesario. El aceite es probablemente emblemático de una nueva vida: el Espíritu Santo morando  en la persona. No eran regeneradas. Tenían participación religiosa pero no eran regeneradas. Una persona puede ser visiblemente moral, conocer la verdad, estar involucrado religiosamente, y aun  así no poseer una genuina fe salvadora.

 

Conocimiento intelectual
Otra condición que puede ser engañosa es el conocimiento intelectual. La gente puede poseer un conocimiento y entendimiento intelectual de la verdad pero no ser salvo.(el joven rico..Mat 19:16-22) Mientras que un entendimiento de la verdad es necesario para la salvación, y una moralidad visible es un fruto de la salvación, ninguna de estas condiciones solas se traduce en una verdadera fe salvadora. La gente puede saber todo sobre Dios, todo sobre Jesús, quien Él fue, que Él vino a este mundo, que Él murió en la cruz, que Él fue levantado de los muertos, que Él regresará otra vez, y hasta más detalles sobre la vida de Cristo – y todavía rechazar a Jesús como su Salvador..y Señor.Stgo.2:19  Tú crees que Dios es uno  haces bien. También los demonios creen , y tiemblan)

Esto es lo que el escritor de Hebreos les advertía en Hebreos 6:4-6. Había mucha gente en la iglesia que conocía todo sobre Dios y entendían las verdades del evangelio. Hasta habían tenido una experiencia con la verdad del evangelio. Ellos habían visto el ministerio del Espíritu Santo en la vida de otros – y aun conociendo todo esto, enfrentaban el gran peligro de rechazar a  Cristo.

En Hebreos 10 el autor le advertía a esta clase de persona que él estaba pisando la sangre de Cristo por no creer en lo que él sabe ser verdad. ¡Hay mucha gente que conoce las Escrituras pero van camino del infierno! Un hombre no puede ser salvo sin el conocimiento de la verdad, pero poseer ese conocimiento solamente.. no salva.

 

Ministerio activo
Es posible tener un ministerio activo y público, y aun no tener una genuina fe salvadora. Balam era un profeta -que al final fue falso (
Deuteronomio 23:3-6). Saulo de Tarso (luego conocido como el apóstol Pablo) pensó que estaba sirviendo a Dios matando a cristianos. Judas fue un predicador público, hizo sanidades, milagros.. fue uno de los doce discípulos de Cristo –pero no creyó realmente en Jesús- fue apóstata. En Mateo 7:22-23 Jesús dijo, “Muchos me dirán en aquel día: ‘Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?’ Y entonces les declararé: ‘Jamás os conocí; Apartaos de mi, los que practicáis la iniquidad’”. Aquellos de quien Jesús hablaba estuvieron involucrados activa y públicamente en el ministerio – pero Jesús dijo que nunca los conoció.

 

Convicción de pecado
Hasta la convicción de pecado no es prueba de la salvación. Nuestro mundo está lleno de personas que se sienten culpables. Muchos hasta se sienten mal por su pecado. Félix tembló por la convicción que sentía cuando el apóstol Pablo predicó en su presencia, pero nunca dejo sus ídolos ni se arrepintió aceptando a Jesús con su salvador (
Hechos 24:24-26). El Espíritu Santo trabaja para convencer a los hombres de sus pecados e injusticia, pero muchos no responden con arrepentimiento verdadero poniendo su fe en Jesús. Muchos pueden confesar sus pecados y hasta abandonar los pecados de los cuales se sienten culpables. Ellos dicen, “No me gusta vivir de esta manera. Quiero cambiar.” Ellos arreglan sus caminos pero aun siguen cortos de la genuina fe salvadora…porque Cristo no forma parte de su arrepentimiento… de su nueva vida, NO han nacido de nuevo. Esto es un cambio externo, no regeneración interna. Ningún grado de convicción de pecado es evidencia conclusiva de una fe salvadora. Hasta los demonios son convencidos de sus pecados – por eso tiemblan – pero no son salvos.

 

El sentirse seguro
Sentir que eres salvo no es garantía que sí lo eres. Alguien puede decir, “Pues, yo soy cristiano porque me siento como cristiano. Creo que sí soy”. Pero eso es un razonamiento defectuoso. Si pensar que uno es cristiano es lo que le hace cristiano, entonces nadie puede ser engañado. Y entonces, por definición, no sería posible ser un cristiano engañado, y eso no estaría de acuerdo con el punto de la decepción de Satanás. Él quiere que la gente que no es salva crea que es salva. Satanás ha engañado a millones y millones de personas religiosas al hacerles pensar que verdaderamente son salvas- aunque no lo son. Ellos pueden decirse a sí mismos, “Dios no me condenará. Yo me siento bien de mí mismo. Yo tengo seguridad. Estoy bien”. Y no ser salvo...

 

Un tiempo de decisión
Con frecuencia las personas dicen cosas como estas: “Yo se que soy cristiano porque me acuerdo cuando firme el acta de la iglesia”, o “Yo me acuerdo cuando hice la oración”, o “Yo me acuerdo cuando caminé por el pasillo” o “pase al frente en mi iglesia”. Una persona se puede recordar exactamente cuando sucedió y en dónde estaba cuando “eso” paso, pero no necesariamente “eso” que recuerda significa ser salvo. Nuestra salvación no es verificada por un momento ya pasado. Mucha gente ha repetido oraciones, pasado al frente en servicios de la iglesia, firmado actas de iglesias, entrado en los cuartos de oración, han sido bautizados, y hasta son parte de una iglesia
 evangelizando, sirviendo, predicando.. sin nunca haber experimentado la verdadera fe en Jesús.

 

Estas son siete condiciones o pruebas que no necesariamente comprueban ni desaprueban la existencia de una fe salvadora. ¿Entonces ,existen manifestaciones visibles que nos dicen que tenemos una fe genuina? ¿Habrá indicadores fiables en la Palabra de Dios que nos permitan conocer verdaderamente si nuestra fe es real? Afortunadamente, hay como mínimo nueve criterios bíblicos para examinar la autenticidad de una fe salvadora.

 

Nueve condiciones que comprueban una fe salvadora genuina:

 

Amor por Dios
Primeramente un amor profundo y duradero por Dios.. es una de las supremas evidencias de una fe salvadora genuina. Esto llega hacia el corazón del problema. 
Romanos 8:7 dice: “ya que la mente puesta en la carne es enemiga de Dios, porque no se sujeta a la ley de Dios, pues ni siquiera puede hacerlo.” Entonces, si el corazón del hombre está en enemistad con Dios, no hay bases para asumir que es un corazón salvo. Aquellos que verdaderamente son salvos aman a Dios, pero aquellos quienes no son verdaderamente salvos, odian a Dios y su soberanía. Internamente están en rebelión contra Dios y Su plan para sus vidas. Pero la persona regenerada está enfocada en amar al Señor con todo su corazón, alma, mente y fuerzas. Encuentra su delicia en las excelencias infinitas de Dios. Dios es el primer y más alto amor en su alma renovada. Dios se convierte en su más alta felicidad y la fuente de su satisfacción(Mr.12:28-34) Él busca a Dios y está sediento por el Dios viviente(Sal.42:1).

Por cierto, debemos tener cuidado de poder distinguir la diferencia entre un amor por Dios que busca Su gloria del amor egoísta que solo ve a Dios como su primordial fuente de ganancia y llenura personal. Una verdadera fe salvadora no cree en Cristo para que Cristo lo haga feliz. El corazón que verdaderamente ama a Dios desea agradar a Dios y glorificarle. Jesús enseñó que si alguna persona amaba a su padre o madre más que a Cristo, no eran dignos de Él. En Mateo 10:37-39 Jesús dice: “El que ama al padre o a la madre más que a mí, no es digno de mí; y el que ama al hijo o a la hija más que a mí, no es digno de mí. Y el que no toma su cruz(cada día) y sigue en pos de mí, no es digno de mí. El que ha hallado su vida, la perderá; y el que ha perdido su vida por mi causa, la hallará.”

Entonces la pregunta es: ¿Amas a Dios? ¿Amas a Su Hijo? ¿Amas su naturaleza? ¿Amas su gloria? ¿Amas Su nombre? ¿Amas Su reino? ¿Amas Su santidad? ¿Amas Su voluntad? ¿Se conmueve tu corazón cuando cantas alabanzas porque lo amas? Un amor supremo por Dios es evidencia de una fe verdadera.

 

 

Arrepentimiento de pecado

Un  verdadero amor por Dios  involucra un odio por el pecado que nos lleva al arrepentimiento. Esto debe ser obvio. ¿Quién no entendería eso? Si verdaderamente amamos a alguien, buscamos sus mejores intereses. Su bienestar es nuestra mayor preocupación. Si un hombre le dice a su esposa, “Te amo.. pero no tengo el menor interés en lo que te vaya a suceder”, con mucha razón podríamos cuestionar su amor por ella. El amor verdadero busca lo mejor para el que ama. Si decimos que amamos a Dios, entonces odiaremos todo lo que le ofende a Él. El pecado blasfema a Dios. El pecado maldice a Dios. El pecado busca a destruir el trabajo de Dios y su reino. Entonces cuando alguien dice, “Te amo, pero tolero el pecado”, entonces hay razón de cuestionar la autenticidad de su amor por Dios. Uno no puede amar a Dios sin odiar lo que quiere destruirlo. Amor verdadero por Dios se manifestará en la confesión de pecados y el arrepentimiento. El hombre que ama a Dios se entristece al ver su pecado y querrá confesarlo a Dios y abandonarlo.

Al examinar nuestra fe debemos preguntar: “¿Tengo una firme convicción hacia la maldición de todo pecado? ¿Es el pecado para mí tan malo y amargo así como verdaderamente lo es? ¿Crece  en mi convicción de pecado así como crezco en mi relación con Cristo? ¿Odio el pecado primordialmente porque arruina mi propia alma o porque es una ofensa al Dios  a quien amo? ¿Me entristece el pecado en sí o me entristecen las consecuencias de mi pecado? ¿Me entristece más mi desdicha o mi pecado? ¿Mis pecados parecen ser muchos, frecuentes e irritantes? ¿Me encuentro entristecido por mi pecado o por el pecado de otros?. Una genuina fe salvadora ama a Dios y odia el pecado que Él odia. Esa actitud resulta en arrepentimiento verdadero que nos viene de una fe en CRISTO JESÚS, como única fuente de perdón y salvación.

 

Humildad genuina
Fe salvadora se manifiesta en humildad genuina. Jesús dijo bienaventurados los pobres en espíritu, y los que lloran [por su pecado], y los humildes, y los que tienen hambre y sed de justicia (
Mateo 5:3-6) – todas son marcas de humildad. En Mateo 18 Jesús dice que “si no os convertís y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos” (Mateo 18:3). Una verdadera fe salvífica se manifiesta como un niño – humilde y dependiente(en Cristo Jesús). No es el hombre egoísta que es salvo, pero un hombre que se niega a sí mismo, toma su cruz cada día y sigue a Cristo-sí lo es.. (Mateo 16:24).

En el Antiguo Testamento vemos que el Señor recibe a aquellos que vienen con un espíritu quebrantado y contrito (Salmo 34:1851:17Isaías 57:1566:2.). Santiago escribió: “Dios resiste a los soberbios pero da gracia a los humildes” (Santiago 4:6). Debemos venir como el hijo prodigo, quebrantado y humilde. Recuerde lo que le dijo a su padre: “Padre, he pecado contra el cielo y ante ti; ya no soy digno de ser llamado hijo tuyo” (Lucas 15:21). Aquellos que poseen una fe salvadora genuina no vienen jactándose ante Dios con sus logros religiosos o espirituales en mano. Vienen con manos vacías en humildad genuina.

 

Devoción a la Gloria de Dios

Una verdadera fe salvadora se manifiesta en una devoción a la gloria de Dios. Cualquier cosa que hagan los creyentes, sea comer o beber, su deseo es que Dios sea glorificado. Los Cristianos hacen lo que hacen porque quieren dar gloria a Dios.
Sin duda –los cristianos fallamos en cada una de estas áreas, pero la intención en la vida de un cristiano es amar a Dios, odiar el pecado, vivir en humildad y negarse a sí mismo, reconociendo su indignidad y siendo firme en darle toda gloria de Dios. No es la perfección de la vida de uno pero la dirección(intención del corazón) de la vida la que provee evidencia de regeneración.

 

Oración constante
Oración humilde, sumisa y con fe es una marca de una fe verdadera. Clamamos “Abba, Padre” porque el Espíritu nos insta a clamar. Alguien una vez predicó un sermón titulado, “Los hipócritas son deficientes en el deber de la oración secreta”. Es verdad. Los hipócritas(los fariseos) pueden orar públicamente, porque eso es lo que los hipócritas quieren hacer
: ser vistos. Su deseo es impresionar a otros - pero fallan en el deber de la oración secreta.Los  verdaderos creyentes tienen una vida de oración personal y privada con Dios. Ellos regularmente buscan comunión con Dios por medio de la oración.

 

Amor ágape(desinteresado)
Una característica de una genuina fe salvífica es el amor desinteresado. Santiago escribió, “Si en verdad cumplís la ley real conforme a la Escritura: Amaras a tu prójimo como a ti mismo, bien hacéis” (
Santiago 2:8). Juan escribió, “Pero el que tiene bienes de este mundo, y ve a su hermano en necesidad y cierra su corazón contra él, ¿cómo puede morar el amor de Dios en él” (1 Juan 3:17)?
Si amas a Dios, no solo odiarás lo que le ofende a Él, pero también amarás a los que Él ama. “Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida porque amamos a los hermanos. El que no ama permanece en muerte” (
1 Juan 3:14). ¿Por qué es que amamos a Dios y a otros? Porque esta es la respuesta de un creyente al amor que Él tiene para con nosotros. “Nosotros amamos, porque Él nos amó primero” (1 Juan 4:19). Jesús dijo:”Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros.  En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros”(Jn.13:34-35).

 

Apartados del mundo
Positivamente, los creyentes son marcados por el amor a Dios y hacia otros. Negativamente, el cristiano es caracterizado por la ausencia de amor por el mundo. Los Verdaderos creyentes no son los que son gobernados por un amor hacia el mundo, sino por su amor y devoción para con Dios y su reino.

En 1 Corintios 2:12 Pablo escribió que “hemos recibido, no el espíritu del mundo, sino el Espíritu que viene de Dios, para que conozcamos lo que Dios nos ha dado gratuitamente”. En 1 Juan 2:15 dice: “No améis al mundo ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él”. Una verdadera fe salvífica lo separa a uno de las cosas del mundo – no perfectamente, porque todos fallamos en estas áreas, pero la dirección en que la vida del creyente va es hacia arriba. Él siente la llamada del cielo en su alma.  Los Cristianos son aquellos  a quienes Dios ha liberado del poder de la oscuridad y ha transmitido al reino de Su Hijo (Jn.2:15  No améis al mundo ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él.).

El creyente se caracteriza por la ausencia de amor o la esclavitud del control satánico sobre el sistema del mundo (Efesios 2:1-3Colosenses 1:13”el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su Amado Hijo”;Stgo.4:4¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad hacia Dios? Por tanto, el que quiere ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios).

 

Crecimiento espiritual
Los Verdaderos cristianos crecen. Cuando Dios empieza un auténtico  trabajo de salvación en una persona, Él la termina y perfecciona. Pablo expresa esta garantía cuando escribió en 
Filipenses 1:6, “Estando convencido precisamente de esto: que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Cristo Jesús”.

Si eres un hijo de Dios, estarás creciendo – eso quiere decir que cada día serás más y más como Cristo. Si estás vivo(si eres nacido de nuevo)  y eso significa  que vas a crecer, no hay otro modo. Vas a mejorar cada día, vas a ser más como Jesús. El Espíritu te llevará hacia la gloria de un nivel a otroesto es santidad. Entonces examínate. ¿Ves crecimiento espiritual en tu vida? ¿Ves la frecuencia del pecado decayendo? ¿Hay un aumento en tu patrón de justicia y devoción a Dios?

 

Obediencia
Una vida obediente no es una opción para la vida de un creyente(Jn 14:15-26) Todos los verdaderos creyentes son llamados a una vida de obediencia. Jesús enseñó que cada rama que permanece en Él da fruto (
Juan 15:1-8). Pablo escribió que los creyentes “somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para hacer buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviéramos en ellas” (Efesios 2:10). Eso se refiere a la obediencia. Nuestra salvación se muestra en nuestra obediencia por fe a Jesús, a Su Palabra (vea 1 Pedro 1:2).

 

¿Cómo podemos saber si nuestra fe es genuina? Examina tu vida a la luz de la Palabra de Dios. ¿Ves estas características en tu vida? ¿Tienes un amor por Dios, odio hacia el pecado, humildad, devoción a la gloria de Dios, un patrón de oración personal y privado, amor desinteresado, separación del mundo, la evidencia de crecimiento espiritual y obediencia? Todas estas son evidencias de una verdadera fe salvífica.

 

Pd. El Espíritu Santo y su participación en confirmarnos cuando somos hijos de Dios

-Rom.8:16”El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios”          

-Heb.10:15-17” Y también el Espíritu Santo nos da testimonio; porque después de haber dicho: Este es el pacto que haré con ellos después de aquellos días —dice el Señor: Pondré mis leyes en su corazón en su mente las escribiré, añade: Y nunca más me acordare de sus pecados e iniquidades.